viernes, 11 de marzo de 2011

De dioses y carrozas de fuego

Cuando nací, crecí en el seno de una familia digamos, católica, mi mami que en ese entonces se quedo sin su pareja debido a un accidente, nos trato de dar una educación moral así como escolar de acuerdo a lo que ella consideraba correcta y lo hizo bien. Nos otorgó a mi y a mis hermanos la libertad de creer en lo que fuera, pero sin dejar de agradecer a dios lo bueno de la vida. Crecí leyendo y escuchando las plegarias que mis abuelitos que están en un lugar mejor que la Tierra, rezaban a diario. Así pues, yo también empecé a tener ciertas creencias, miedos e inquietudes de la religión. Algunas las resolví sin problema alguno, otras me quedaba con más dudas y mis mentores, solo se limitaron a decirme que eran los grandes misterios de la fe.
Cuando entré en la etapa de la adolescencia, no sentía empacho alguno en decir que profesaba la ley católica e incluso asistía (algunas veces sin compañía) a la iglesia a escuchar lo mismo desde que recuerdo, que las escrituras de, Juan, Pablo o el que fuera, decían lo mismo, que uno debería ser bueno para agradar a dios. Lo malo que existían personas que, saliendo de la iglesia y tomar la comunión, que es el acto de mayor fe que tiene la iglesia católica ya que representa el cuerpo y la sangre del hijo de dios en la Tierra, seguían comportándose de igual manera o peor que antes de entrar al rito.

Luego, viendo que algunos sacerdotes que se supone deben ser los guías de la comunidad de la iglesia le hacían más fiestas y sobre todo le ponían más atención a la mascota de algunos feligreses de clase media que a los pordioseros del atrio de la iglesia, mi inquietud y disgusto por la iglesia católica creció de manera exponencial.

Empecé a leer libros en los cuáles ponían a los dioses como viajeros de otras galaxias y ver a lunáticos como Jaime Maussán y la bola de locos que le funcionan como paleros y me di cuenta que realmente no existía ninguna evidencia de que dios estuviera entre nosotros. Ni que su hijo o hijos o mujer existió en ningún punto de la historia. Al contrario, creció la incertidumbre de que, efectivamente, la religión, la escuela, el ejército, el gobierno, los medios de comunicación son aparatos ideológicos del estado para mantener a tantas personas en el mundo, limitadas. Limitadas para que no existan sublevaciones, limitadas para que no aspirarán a mejores cosas en la vida, limitadas a echarle la culpa de sus males a los "ricos" porque ellos eran pobres y "jodidos" y seguir con esa mentalidad hasta que murieran.

Poco a poco mi creencia hacia un ser superior fue disminuyendo al grado que dejé de asistir a la iglesia porque simplemente no me sentía a gusto estar sentado entre tantas personas que atiborran las iglesias cada 24 de diciembre, 31 de diciembre o en semana santa, y tener desconfianza de todo eso.

Revisé diferentes creencias de todo el mundo y algunas culturas y llegue a la conclusión de que todas tienen algo en común, la ignorancia. Si no entendían los fenómenos naturales, se los adjudicaban a un dios, ahí tenemos a Zeus, dios del Rayo de los griegos. Tlaloc, dios del agua de los aztecas, los iluminados de la India y el oriente, los dragones de china. etc. etc. etc. Adentrándome en la literatura contemporánea de los fenómenos naturales, observé como diferentes acontecimientos registrados en los conocimientos de las culturas antiguas bien pudieron ser explicaos por cometas, meteoritos, cambios de rotación de los planetas, variaciones en el Sol, nuestra estrella y entonces creció mas mi desconfianza por la creencia de un ser supremo creador de todo lo visible y lo invisible ¡Qué fácil para unos, decir que todo lo que existe en el Universo esta hecho por un Ser! Pues la misma admiración tuve, cuando mi hermano mayor me dijo que a lo mejor los seres humanos eramos el experimento de seres extraterrestres que visitaron la Tierra en tiempos inmemoriales. Yo me reí y le hice ver, que le tenía muy poco respeto al ser humano como tal, al considerar que el ser humano necesito la ayuda de un ser extraterrestre para llegar hasta donde esta.

Es como decir que cuando se hizo la bomba atómica, no fue por un acierto de tantos físicos involucrados, sino por que bajo dios en una nube y le dio las formulas directamente a sus cabecitas locas. Si revisamos la historia, desde los antiguos habitantes de Mesopotamia, los egipcios y los griegos, siempre existieron libres pensadores que trataban de encontrar explicación lógica y fundamentada a los fenómenos naturales, y claro, siempre existieron los que no creían en esas explicaciones a no ser que fueran ordenadas por un ser o seres supremos.

Desafortunadamente la religión y doctrina católica detuvieron el avance de la ciencia cuando todo se lo adjudicaron al hijo de dios e incluso en recientes fechas acaban de pedir disculpas públicas a Galileo porque lo condenaron cuando se le ocurrió decir, con los pelos de la burra en la mano, que la Tierra era la que giraba alrededor del Sol y no al revés como siempre se creyó. Bien por Galileo que en su tumba ha de estar refunfuñando contra esos puritanos y mal por la iglesia que queriendo verse actualizada a las creencias modernas lo hizo para que no sigan huyendo adeptos de sus ideologías e iglesias.

Mención aparte la extinción brutal de los aztecas por parte de los españoles cuando conquistaron a fuerza de espada las tierras que por derecho natural y evolucionista tenían todos los habitantes del continente recién descubierto ¿descubierto por quién si siempre estuvo ahi? Pero eso sí, diez años después de la matanza de los indígenas naturales de la región, "apareció" entre los cielos de Tenochtitlán una mujer que luego le pusieron, casualmente, el nombre de Guadalupe, que por pura coincidencia suena igual que en la lengua materna de los aztecas como Coatlalopeuh que significa "la que aplasta a la serpiente"... ¡Momento! la mayoría de los mexicanos, sabemos ¡que los aztecas adoraban a la serpiente! Y esa adoración a una "imagen" sigue hasta nuestros días.

Con todo esto mi resignación y sobretodo conocimiento de causa de otras religiones, me llevaron a la conclusión de que no hay ningún ser supremo que tenga para nosotros ningún plan. Somos lo que hacemos y como la tercera ley de Newton dice, a cada acción corresponde una reacción. Si hacemos algo que nosotros pensamos que es malo, a la larga esa acción tendrá una respuesta. Somos parte de un todo englobado en el universo. Hasta lo más mínimo e "insignificante" altera nuestra posición en el planeta y en nuestro destino.

Y sin embargo después de leer, ver y escuchar diferentes fuentes, cada día me convenzo más de lo que alguna vez mi hermano me hizo mención y yo me reí, de que somos parte de algún experimento de seres de otros planetas para servirles. Y viendo como todo esto embona a la perfección en la historia, sigo siendo el mismo ateo pero ahora busco explicación sin cerrarme a nada que quedé demostrado y sobre todo registrado. No es lo mismo leer tablillas de arcilla que realizaron los sumerios hace casi 5 o 6 mil años, que historias fantásticas acerca de un mesías que ni los Romanos con todo y su orden político y social necesitaban para mantener su Imperio, tienen registrado como real.

Y me resulta impactante, como algunas personas aun siguen echándole la culpa de los males del mundo, al diablo. Ese ser tan vapuleado y odiado por muchas religiones, cuando todos tenemos desde que nacemos 50% de bondad, así como 50% de maldad, pero si hacemos algo malo, fue el mismísimo Lucifer el que nos controló, y si hacemos algo "bueno", fue por obra de Yahvé. Nosotros somos los creadores de nuestro propio destino, no existe ninguna influencia de ninguna entidad, ni tampoco están jugando a ver con cuantas almas se quedan uno y otro. Somos los arquitectos de nuestro propio destino.

Y si fuimos o seguimos siendo visitados por seres de otros planetas, que ven y se dan cuenta que ni entre nosotros nos aguantamos, ¿De verdad creen que nos darán más conocimientos o nos ayudarán a sobrevivir como especie? Estamos enmedio de dos glaciaciones, en la cuál la vida ha subsistido, pero en 24 mil años, ocurrirá una nueva era de hielo, de la cuál, nadie se salvará, y cuando digo nadie, es nadie. La Tierra florecerá de nuevo y surgirán nuevas especies, quizás, mas sabias que nosotros, quizás peores, pero eso, sólo el tiempo lo dirá.

Sirva esto para reflexionar y para que se interesen en buscar más allá de lo que algunos les presentan. No seamos pasivos. Si tienen oportunidad, vean el documental Zeitgeist.

Cualquier opinión es buena siempre y cuando sea constructiva. Y me despido diciéndoles una frase con la que cierra un videojuego, (si, suena ridículo citar un videojuego pero así son las cosas) Assassins Creed, que por cierto esta basado en un libro llamado "Los dioses del edén" de William Bramley.


"Nada es cierto, todo está permitido".

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